El resultado de mi beta es…

A 14 días post-transfer (15 si contamos el mismo día de la transferencia, nunca me ha quedado claro) el resultado de la beta es ¡1221!

Estoy aún nerviosa. ¿No es demasiado alto? O no pasa nada por que sea tan alto mientras no sea bajo? Ay Dios, nunca me hubiera imaginado que me iba a preocupar por tener una beta “demasiado” alta! Histérica que es una.

Es que he mirado tablas de esas pero en todas estoy muy por encima incluso de los valores “altos” para 14 días, por supuesto en la de embarazos múltiples… ¿Alguien me ayuda? No es que me preocupe tener mellizos, al revés (me encantaría), ¡sino que ese valor tan alto me ha descolocado del todo!

Mira que hasta en las buenas noticias tengo que sacar mi parte hipocondríaca…

Por cierto, me transfirieron dos embriones, uno A y otro C.

En fin, perdón por mi visión negativa con una buena noticia, pero las que estáis en este camino me entenderéis… Cuesta tanto llegar hasta aquí que siempre tenemos miedos y traumas. Pero bueno, vamos a ser positivos y ¡vamos a celebrarlo! ¡Hoy puede ser el comienzo de algo muy muy grande!

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La transferencia.

Día 13 de betaespera. Mañana ya me dan el resultado. Hoy no me he hecho test, pero para distraerme voy a contar cómo fue mi segunda transferencia. La primera fue bastante parecida, con la diferencia de que me hicieron esperar una hora y media, casi me explota la vejiga, me acompañó padreyo, iba un poco más nerviosa y me atendió una doctora distinta.

Bueno, a lo que iba. La tenía programada a las 12. Por la mañana fui a la universidad, que está justo al lado, y al terminar la clase de las 11 fui directa a la Fundación Jiménez Díaz. Cogí el coche, y justo cuando estaba llegando a la clínica sonó en la radio la canción de Resurrección de Amaral:

haces que se vaya mi melancolía

me devuelves de nuevo a la vida (¡¡RESURRECIÓN!!)

antes de llegar siquiera a conocerte,

mucho antes ya te quería como a lo inalcanzable,

así, así, así te quería.

Me pareció muy apropiada por eso de mis embriones congelados que volvían a la vida (¡¡resurrección!!) y eso de que los quiero antes de conocerles. Después sonó la de Don`t worry be happy. Buen rollito, vamos. Llegué muy animada, esta vez no bebí tanta agua, sólo lo justo, no vaya a ser que se retrasara igual que la otra vez. Pero no, si llegué a las 11:55 (una que le gusta apurar), a las 12:05 me llamaron para que entrara.

Ah, esta vez iba sola, porque padreyo trabajaba y no veíamos necesario que me acompañara. Me cambié, pasé al quirófano, y esta vez me atendió un médico muy grandote con unas manos gigantes pero que a la vez era pura delicadeza y dulzura. El médico bromeó con que si mi marido no había venido porque ya se sabía la película (le dije que era la segunda). Yo veía en la pantalla todo lo que iban haciendo, aunque no entendía nada, claro. Me dijeron: mira, este punto son tus embriones. Y yo: vale. Todo fue rapidísimo y totalmente indoloro. En cinco minutos estaba fuera. Fue como una ecografía vaginal más, prácticamente. Al terminar le pregunté la calidad de los embriones y me dijo que uno era A y otro C.

Después estuve quince minutos tumbada (el piti de después que pensaba yo), y ¡hale! para casa. Las enfermeras y el doctor me desearon suerte y salí de allí. Así que para quien no haya pasado por aquí: tranquilidad. La transferencia no duele, no hace falta ninguna sedación y es rapidísima.

Pasé el resto de día tranquilita en casa, pero tampoco tumbada en la cama. Así que oficialmente en betaespera.

¿Y vosotras, habéis pasado por una transfer? ¿Cómo fue? ¡Contadme! Para mí es de las partes más bonitas del tratamiento.

 

 

Resumen de mis tratamientos hasta hoy

Como os decía en la entrada anterior, me gustaría contar con más detalle todo lo que he vivido en el último año, pero de momento quiero hacer un resumen rápido para llegar a la situación actual.

En octubre de 2015, acudí a mi médico de cabecera para contarle que hacía casi dos años que buscábamos embarazo. Nos derivó directamente a Reproducción Asistida.

En enero de 2016 nos hicimos los primeros análisis de sangre (los básicos), sólo para abrirnos el expediente. También una ecografía y una citología. Todo bien. A partir de ahí entrábamos en la “lista de espera” de la SS.

Unos dos meses después, en marzo de 2016, nos llamaron de la Fundación Jiménez Díaz para empezar con las pruebas diagnósticas. Hormonas y semen básicamente. Yo esperaba que saliese algo mal pero leve,  que nos dijesen que íbamos a empezar el típico cíclo con Omifín, si acaso una IA… Resultado: Síndrome de Ovarios Poliquísticos para mí (ya lo sospechaba) y pocos bichos, vagos, y tontos para él (ésta fue la sorpresa). Menudo disgusto me llevé.  Directamente a FIV-ICSI. Fueron unos meses de mucha tensión porque yo lo veía todo muy negro.

Entre pruebas y el verano nos plantamos en octubre de 2016. Empezamos el tratamiento. Menopur, Gonal, Ovitrelle, y ese tipo de cosas. A punto de cancelar el ciclo porque los folículos habían respondido de manera muy desigual. Había uno muy gordo a la cabeza y muchos pequeños detrás. En un giro de último hora, los chiquitines crecen y se igualan. Programan la punción.

24 de diciembre de 2016 (sí, 24). Punción. Extraen 17 ovocitos, de los cuales maduros 13, fecundan 8.  Cancelan la transferencia por hiperestimulación. Tengo 8 embriones congelados.

Marzo de 2017. Primera transfer. Descongelan dos embriones, ningún problema. De hecho, los dos son de calidad A. Resultado de la beta: 00. Quedan 6 embriones.

30 de mayo de 2017. Segunda transfer. Un embrión A, y otro C. Me quedo un poco chof por el C. Quedan cuatro más.

9 de junio de 2017 (ayer). Aunque en un principio había decidido esperar hasta la beta, por la tarde, mientras padreyo hablaba por teléfono, decido hacerme un test. Resultado:

Captura de pantalla 2017-06-10 a la(s) 20.00.10

¡¡POSITIVO!! (¿No?) Esta mañana he vuelto a repetirla (con el primer pis del día, no como el de ayer que fue por la tarde, por ansiosa) y salía ligeramente más marcada. Estoy contenta, pero a la vez estoy muy nerviosa, no me lo acabo de creer y sobre mí planean pensamientos negativos que no quiero ni mentar. Aún quedan tres días para la beta.

Me apetecía contarlo  por aquí. Desde ayer casi no puedo dormir, no hago más que darle vueltas y me arden las mejillas y la frente (como cuando te has quemado en la playa). Estoy contenta pero a la vez atacadita, porque ya me he hecho ilusiones y me da miedo el golpe.

¡Os seguiré contando! Gracias por leerme.