Un año después…

Son las 8.49 de la mañana. Me he despertado a las 8 y he dejado a los tres en la cama y he sacado un hueco para mí. Esto es un no parar, pero somos muy felices.

Las bebas nacieron en enero, en la semana 33, estuvieron un tiempo ingresadas en neonatos con alguna complicación, pero después todo fue bien. Ahora tienen seis meses, y son dos bichitos que nos tienen enamorados.

No tengo tiempo para más, pero sólo quería actualizar el blog por si llegaba alguien que viera que todo tuvo un final feliz.

Un beso,  y a seguir peleando.

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16 semanas

Con esto del verano he estado un poco desconectada del blog, y a lo tonto, ¡ya estamos en la semana 16! Vayamos por partes: el 14 de agosto tuve la ecografía de las 12 semanas, donde nos confirmaron que todo estaba bien y el riesgo de síndrome de Down salió muy bajo. Una cosa menos.

El resto de verano lo pasamos de vacaciones en la playa, y poco a poco me he ido encontrando mejor. Las náuseas desaparecieron oficialmente a finales de la semana 14, aunque lo cierto es que desde la 11 empecé a encontrarme progresivamente mejor.

El lunes pasado, 5 de septiembre,  fui a la matrona, donde pude escuchar el latido de los dos corazones. Le pregunté sobre el deporte, ahora que ya había pasado el primer trimestre donde me recomendaron reposo relativo, y me dijo que podía ir al gimnasio, incluso hacer pesas, siempre que fuera con sentido común y no sobrepasara las 150 ppm. Esa misma tarde, después de cuatro meses sin ir, me lancé al gimnasio. Estuve como  cuarente minutos, diez en la cinta andando rápido (controlando con el pulsómetro) y treinta haciendo ejercicios de piernas.

Bueno, pues a la mañana siguiente me desperté con un ligero manchado. Al principio tenía dudas sobre si ir o no, estaba casi segura de que no era nada, porque además no era sangre roja como la de la otra vez, sino un ligero flujo marrón oscuro. Al final pensé que en realidad no me costaba nada ir, al fin y al cabo estaba de vacaciones y así me quedaba tranquila sin estar comiéndome la cabeza. Y de paso volvía a ver a los bebis, que siempre gusta.

Acudí a la Fundación Jiménez Díaz, y desde que llegué (10.13h) hasta que me dieron el alta (10:43h) fue todo rapidísimo. Directamente me vieron, me hicieron la ecografía y estaba todo perfecto. Conclusión: sea lo que sea que hayas hecho en el gimnasio, no lo repitas. Así que nada, a partir de ahora a pasear tranquilamente.

El próximo lunes tenemos la ecografía de las 16 semanas, y tenemos mucha ilusión a ver si nos dicen los sexos. ¿Creéis que nos los dirán? Y no sólo el sexo, sino que morfológicamente es muy importante porque ya se empiezan a ver muchas cosas. ¡Esperemos que vaya todo bien! Seguiremos informando.

Primer susto y notición

Desde que nos dieron  el resultado de la beta positiva hace más de dos semanas, se me hacían los días eternos contando las horas que quedaban para la primera ecografía de las 8 semanas, programada para el 5 de julio.

Pero el viernes, estando tranquilamente en el sofá, de repente me doy cuenta de que estaba sangrando. Sangre roja, líquida, relativamente abundante. Mierda. Llamo corriendo a padreyo, pido un Cabify y me voy pitando a las urgencias de la Fundación Jiménez Díaz. Intento no pensar en lo peor, sé que los sangrados son relativamente frecuentes,  pero aun así no pude evitar ponerme muy nerviosa.

Una vez en la FJD, me registran y enseguida paso por triaje. Unos veinte minutos después ya estaba entrando en la consulta del ginecólogo. Me atendió el doctor Luis Maria García-Puente Mesa. Profesional, tranquilizador y muy amable. Tras las típicas breves preguntas, pasamos a la ecografía. Mi primera ecografía.

Nada más meter el ecógrafo supe que todo iba bien porque las dos residentes o estudiantes que estaban con él sonrieron y pusieron cara como de “oh, qué bonitooo”. Manejaba el ecógrafo la residente y el doctor le dijo algo así como: “por ahí no es, más arriba”, y ella le contestó: “Sí, ES QUE HAY DOS”. Y efectivamente, enseguida se vieron clarísimamente los dos, con los corazones latiendo bien fuerte.

Así fue como nos enteramos que venían dos. La verdad es que no puedo decir que me quedara sorprendida, más bien es como que si me hubiera dicho que había solo uno me hubiera quedado un poco chafada, porque desde que nos dieron el resultado de la beta tenía el presentimiento de que iban a ser dos. Pero en cualquier caso, ¡eran dos, estaban en el sitio correcto y todo parecía estar bien!

Me dijo que si empeoraba o salían coágulos volviera, pero que en principio estaba todo bien. Muy aliviados, salimos. Sólo habíamos tardado una hora aproximadamente desde que llegamos a urgencias.

Pero por la tarde, sobre las 17h, volví a sangrar más aún, esta vez incluso con algún coágulo. Otra vez corriendo a Urgencias. Repetimos todo el proceso, con el mismo ginecólogo, y de nuevo estaba todo bien. Le pregunté al doctor si había sido una exageración volver y me dijo muy amablemente que no, que volviera siempre que tuviera cualquier miedo. Y yo que pensaba que me iba a “reñir” por exagerada… Muy dulcemente me dijo que fuera todas las veces que lo necesitara, que no costaba nada quedarse tranquilos. En fin, un encanto.

Otra vez volví a casa y ahí sí que el sangrado paró definitivamente. Eso fue el viernes, hoy es lunes y no he vuelto a sangrar desde entonces, salvo las manchas marrones propias de los restos que aún quedaban por ahí, pero vamos, nada más.

La verdad es que desde el viernes estoy un poco paranoica y me he quedado un poco con el miedo en el cuerpo… Y vosotras, ¿tuvisteis sangrados en el primer trimestre? ¡Contadme!